Lectio Divina: Segundo Domingo de Pascua - Ciclo A

on 13 Abr, 2023
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Bangalore (India), Sr. ANULA IRVIN SUGUNA, OP, 16 de abril, 2023.- Una fe firme conduce a una paz más profunda.

Hech 2,42-47; 1 Pt 1,3-9; Jn 20,19-31

 El segundo domingo de Pascua recibe distintos nombres según las tradiciones. Se le conoce como el Domingo de la Misericordia, Domingo de Tomás y Domingo Blanco. Sin embargo, nuestra fe se basa en el testimonio de la Iglesia, empezando por Tomás y los primeros discípulos.

EVANGELIO

 Jn 20, 19-31

Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: “La paz con vosotros”. Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor. Jesús les dijo otra vez: “La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío”.

Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: “Hemos visto al Señor”. Pero él les contestó: “Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré”.

Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: “La paz con vosotros”. Luego dice a Tomás: “Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente”. Tomás le contestó: “Señor mío y Dios mío”. Dícele Jesús: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”. Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Estas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

ESTUDIO DEL TEXTO

Después de que los discípulos descubrieran la tumba vacía, Jesús se les apareció en varias ocasiones. El pasaje evangélico que se proclama hoy, narra dos manifestaciones de Jesús resucitado, que tuvieron lugar en un intervalo de ocho días. Cristo resucitado se aparece cuando los discípulos estaban juntos como comunidad. La fe no es un asunto individualista y personal. La presencia de Cristo resucitado se siente sobre todo en el seno de una comunidad o de una familia reunida.

Las puertas donde se encontraban los discípulos estaban cerradas por miedo a los judíos (v.19). Cuando Juan escribió este texto, era una época de miedo y persecución. Los discípulos tenían miedo. Ciertamente, tenían miedo de los líderes judíos que estaban detrás del complot para matar a Jesús. Tenían miedo de sus propias vidas, miedo de su futuro incierto. Tal vez, los discípulos también tenían miedo de Jesús. Como Pedro había negado a Jesús tres veces y el resto de los discípulos le habían abandonado, excepto Juan, el discípulo amado, quizá no querían enfrentarse a sus fracasos.

Sin embargo, las puertas cerradas no detienen a Jesús. Él, que es la PUERTA del redil (Jn 10:7), atraviesa las puertas cerradas, no para enfrentarse a las ovejas asustadas, sino para darles su PAZ. Una paz que el mundo no puede dar (Jn 14,27). Jesús no apareció en espíritu, sino en cuerpo. Esta forma corpórea no fue fácilmente reconocida por los discípulos. El cuerpo resucitado de Jesús estaba libre de cualquier restricción física y podía atravesar puertas cerradas.

Jesús resucitado les dice: "La paz esté con ustedes". Es una alegría llena de paz, una alegría pascual, una verdadera alegría cristiana. No es una alegría fácil, espontánea, como la que sentimos cuando las cosas van bien, cuando estamos sanos, cuando nos sentimos jóvenes y dinámicos o cuando nuestros proyectos salen adelante. Es la alegría que viene después de experimentar el miedo. Es el fruto de la fe en Jesús. Después de ofrecerles esta paz sin pretensiones, Jesús envía a los discípulos en misión. La palabra "apóstol" significa "enviado" (del griego apostolos) y la palabra "misión" también significa "envío" (del latín missio).

También les regala el don del Espíritu Santo. El don del Espíritu es la nueva creación (Gn 2,7). En la mente de Juan, Pentecostés acontece en la noche de Pascua. La obra esencial de Jesús, tras su victoria sobre la muerte, es el don del Espíritu, el mismo que ha resucitado a Jesús de entre los muertos (Rom 8,11). Existe una conexión integral entre el perdón de los pecados y el don del Espíritu Santo. El perdón es una gracia pascual. Cuando Jesús comunica el Espíritu, también les da a sus discípulos el poder de "desatar el mal que existe dentro". Y así, se convierten en portadores de la misericordia de Dios como Jesús. Jesús extiende su misericordia a Tomás, que por alguna razón estuvo ausente y se perdió el encuentro con Jesús. Tomás expresa su deseo de ver las heridas de Jesús y Él aparece de nuevo para proporcionarle exactamente lo que Tomás necesitaba. Tomás al ver a Jesús, responde con la más alta confesión cristológica "¡Señor mío y Dios mío!". (Jn 20, 28). Ésta es una confesión de confianza y de amistad.

Jesús responde a Tomás con una bendición (20,29). Se trata de una bendición para todos los que creerán en Jesús, sin verlo en carne y hueso. La finalidad del Evangelio de Juan es ayudarnos a creer en Jesús como el Mesías, el Hijo de Dios. Y esta fe nos conducirá a la vida eterna (20:30-31).

MEDITACIÓN

  • Paso del miedo y la angustia, a la alegría. Nosotros también podríamos identificarnos con el miedo y las dudas de los discípulos. La ansiedad y el miedo en nuestras vidas pueden traicionarnos de la misma manera. Pueden dejarnos encerrados, como individuos, como comunidades y como congregaciones. Pueden impedirnos cumplir la misión para la que Jesús nos ha llamado y enviado. Pueden paralizarnos, apartando nuestra atención de la arriesgada misión para la que hemos sido llamados. El texto del Evangelio nos promete que las puertas cerradas jamás podrán detener a Jesús. Él se hace presente justo en medio del miedo, del dolor, la duda y la confusión, y nos trae su paz. Sopla el aliento del Espíritu Santo en nuestra ansiedad e insufla el don de la comprensión y el gozo para poder superar nuestra ansiedad y miedo. ¿Estoy abierto a permitir que Jesús entre en mi PUERTA cerrada y elimine mi miedo, ansiedad, duda y confusión? ¿Estoy dispuesto a experimentar el aliento del Espíritu Santo que me desafía a romper mi zona de confort del individualismo para entrar en comunión con los demás?
  • Semana tras semana: Jesús vino nuevamente una semana después, cuando Tomás ya estaba con la comunidad. Jesús continúa viniendo semana tras semana entre los discípulos (fieles) que se reúnen en Su nombre. Viene en la Palabra, en las sagradas especies del Pan y el Vino, en el sacerdote y en la asamblea del pueblo de Dios; no quiere que nadie se pierda la PAZ que nos Él nos ofrece. Nos sigue enviando fuera de nuestras habitaciones seguras y cerradas a un mundo arriesgado que necesita desesperadamente PAZ y VIDA. ¿Reconozco sus pasos silenciosos que vienen detrás y delante de mí? ¿Pongo resistencia al don de la PAZ que el Señor me ofrece? ¿Soy generoso para dar esta PAZ a todos los que me rodean?
  • Cada persona es valiosa: Para Jesús, cada persona es valiosa. Por eso fue de nuevo a ofrecer una experiencia de resurrección a Tomás. Esto nos muestra que cuando alguien entre nosotros duda y cuestiona, también nosotros estamos llamados a ofrecer un corazón comprensivo a la persona y ayudarla a descubrir el camino profundo que nos conduce a la fe y a la comprensión. El texto me insta a comprender a los demás en lugar de condenarlos o juzgarlos.
  • Enviar y entregar el Espíritu: Es el Espíritu quien nos llevará a la complejidad del mundo para responder a la misión con eficacia. Aunque no veamos los resultados, la presencia del Espíritu es importante y Él nos ayudará a dirigirnos hacia donde la gente nos necesita.

ORACIÓN

Dios de eterna misericordia, enciende la FE de tu pueblo, a quien has elegido como tu propiedad. Bendícenos con tu inagotable PAZ y PERDÓN, para que crezcamos en la comprensión de nuestros semejantes y vivamos en comunión. Que permanezcamos abiertos a los impulsos de tu Espíritu Santo que camina con nosotros en la misión de ir al encuentro de los pobres y necesitados.

CONTEMPLACIÓN

Cuanto más firme es mi FE, mayor es mi PAZ.

Señor fortalece mi fe.

Cuanto más fuerte es mi "YO", más débil es mi VIDA.

Señor, transforma mi "Yo" en un "Nosotros"

Cuanto más firme me mantenga en lo que creo, mayor será mi bendición.

Señor, sólo tú eres: Señor mío y Dios mío.