Lectio Divina: Cuarto Domingo de Adviento - Ciclo C

on 16 Dic, 2021
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Bucaramanga (Colombia), HNA. EDITH ELIDIA LARA BARRERA, 19 de diciembre 2021.- ¡BENDITA TU ENTRE LAS MUJERES Y BENDITO EL FRUTO DE TU SENO!

INVOCACIÓN AL ESPIRITU SANTO

Señor mío, en tu presencia queremos disponer nuestro corazón para este momento de oración. Envíanos tu Espíritu Santo para que nos ilumine, abra la mente y el corazón a todo lo que Tú nos quieres decir hoy; para que esta oración aumente nuestra fe en el amor a Dios, y sepamos entregarnos con amor y sin reservas a la misión. Crea en nosotros el silencio para escuchar tu voz. Gracias Señor, por alimentarnos con tu Palabra.

LECTURA DEL TEXTO 

Ver con los ojos del corazón, lo que dice el texto”

Lucas 1, 39-45

“En aquellos días, se puso en camino María y se fue con prontitud a la región montañosa, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: “Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!” 

…Un momento de silencio orante para que la Palabra de Dios pueda entrar en nosotros e iluminar nuestra vida. 

ESTUDIO DEL TEXTO

El evangelista, describiendo la salida de María hacia Judea, usa el verbo anístemi, que significa levantarse, ponerse en movimiento. Considerando que este verbo se usa en los evangelios para indicar la resurrección de Jesús o acciones materiales que comportan un impulso espiritual; podemos suponer que Lucas, con esta expresión, quiere subrayar el impulso vigoroso que lleva a María, bajo la inspiración del Espíritu Santo, a dar al mundo el Salvador.  El texto evangélico refiere, además, que María realiza el viaje "con prontitud" (Lc 1,39). También la expresión "a la región montañosa" (Lc 1,39), en el contexto lucano, es mucho más que una simple indicación topográfica, pues permite pensar en el mensajero de la buena nueva descrito en el libro de Isaías: "¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae buenas nuevas, que anuncia salvación!”

El mensaje cristiano es de alegría y, en esa atmósfera de alegría, la lectio de hoy nos da un regalo: primero, una actitud; segundo, un hecho.

La actitud es el servicio. Un servicio, el de María, que se realiza sin dudar. María, dice el Evangelio, fue aprisa, y eso a pesar de estar encinta y correr el riesgo de caer en manos de bandidos a lo largo del camino. Se levanta y va, sin excusas, fue sin demora. ¡Valentía de mujer! Las mujeres valientes que hay en la Iglesia son como la Virgen; se levantan y sirven, El servicio es un signo cristiano, servicio con alegría; esa es la actitud para subrayar. 

El hecho es el encuentro entre María y su prima. Estas dos mujeres se encuentran y lo hacen con alegría; ¡ese momento es toda una fiesta! Si aprendiéramos este servicio de ir al encuentro de los demás, ¡cómo cambiaría el mundo! El encuentro es otro signo cristiano. Tanto el servicio como el encuentro requieren salir de uno mismo: salir para servir y salir para encontrar, para abrazar a otra persona. El Señor está en el servicio, el Señor está en el encuentro. 

MEDITACIÓN 

Dejarnos penetrar por la Palabra, cuestionar nuestra vida a la luz de la Palabra”

“En cuanto Isabel oyó el saludo de María, la criatura saltó en su vientre, e Isabel, llena del Espíritu Santo, exclamó a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!” (vv. 41-42).

Este episodio nos muestra ante todo la comunicación como un diálogo que se entrelaza con el lenguaje del cuerpo. En efecto, la primera respuesta al saludo de María la da el niño saltando gozosamente en el vientre de Isabel. Exultar por la alegría del encuentro es, en cierto sentido, el arquetipo y el símbolo de cualquier otra comunicación que aprendemos incluso antes de venir al mundo. El seno materno que nos acoge es la primera “escuela” de comunicación, hecha de escucha y de contacto corpóreo, donde comenzamos a familiarizarnos con el mundo externo en un ambiente protegido y con el sonido tranquilizador del palpitar del corazón de la mamá. Este encuentro entre dos seres a la vez tan íntimos, aunque todavía tan extraños uno de otro, es un encuentro lleno de promesas, es nuestra primera experiencia de comunicación.

Después de llegar al mundo, permanecemos en un “seno”, que es la familia. Un seno hecho de personas diversas en relación; la familia es el “lugar donde se aprende a convivir en la diferencia” (Evangelii gaudium, 66). Y cuanto más amplio es el abanico de estas relaciones y más diversas son las edades, más rico es nuestro ambiente de vida. Es el vínculo el que fundamenta la palabra, que a su vez fortalece el vínculo.

La experiencia del vínculo que nos “precede” hace que la familia sea también el contexto en el que se transmite esa forma fundamental de comunicación que es la oración.  Así, la mayor parte de nosotros ha aprendido en la familia la dimensión religiosa de la comunicación, que en el cristianismo está impregnada de amor, el amor de Dios que se nos da y que nosotros ofrecemos a los demás. Lo que nos hace entender en la familia lo que es verdaderamente la comunicación como descubrimiento y construcción de proximidad es la capacidad de abrazarse, sostenerse, acompañarse, descifrar las miradas y los silencios, reír y llorar juntos, entre personas que no se han elegido y que, sin embargo, son tan importantes las unas para las otras. Reducir las distancias, saliendo los unos al encuentro de los otros y acogiéndose, es motivo de gratitud y alegría: del saludo de María y del salto del niño brota la bendición de Isabel, a la que sigue el bellísimo canto del Magníficat, en el que María alaba el plan de amor de Dios sobre ella y su pueblo. De un “sí” pronunciado con fe, surgen consecuencias que van mucho más allá de nosotros mismos y se expanden por el mundo. “Visitar” comporta abrir las puertas, no encerrarse en uno mismo, salir, ir hacia el otro. 

Algunas preguntas para ayudarnos en la meditación y en la oración. 

  • ¿Cuál es la causa de la alegría de las dos mujeres?
  • María e Isabel vivieron fuertes experiencias de Dios y las compartieron entre ellas. ¿Nuestras comunidades son espacios vivos que permiten compartir y celebrar la experiencia de Dios que vive cada una? ¿Encuentros así nos ayudan a vivenciar la presencia del Espíritu Santo en la comunidad?
  • ¿Qué lección nos da el Evangelio de hoy para nuestra vivencia de la Navidad?

 

ORACIÓN 

“Le hablo al Señor, escucho el yo de Jesús y mi yo para llegar a una intimidad de amor”

María, mujer de la escucha, abre nuestros oídos; haz que sepamos escuchar la Palabra de tu Hijo Jesús entre las mil palabras de este mundo; haz que sepamos escuchar la realidad en la que vivimos, cada persona que encontramos, especialmente aquella que es pobre, necesitada, en dificultad.  “Virgen Santa María, llena nuestros corazones del Espíritu divino que colma el tuyo”. 

María, mujer de la decisión, ilumina nuestra mente y nuestro corazón, para que sepamos obedecer a la Palabra de tu Hijo Jesús, sin titubeos; dónanos el coraje de la decisión, de no dejarnos arrastrar para que otros orienten nuestra vida. “Virgen Santa María, llena nuestros corazones del Espíritu divino que colma el tuyo”. 

María, mujer de la acción, haz que nuestras manos y nuestros pies se muevan “sin demora” hacia los otros, para llevar la caridad y el amor de tu Hijo Jesús, para llevar, como tú, en el mundo la luz. “Virgen Santa María, llena nuestros corazones del Espíritu divino que colma el tuyo”. 

CONTEMPLACIÓN 

“Entrar en la luz que ha dejado la Palabra en mi mente y mirarle a Jesús con paz y amor, con silencio y suavidad”

Visualizando la imagen de la Visitación, escuchamos el canto “Sales Presurosa”

https://www.youtube.com/watch?v=_wqCgmwac_Q

COMPROMISO

Vivir hoy con la resolución de servir, por amor, a las personas con las que convivo. 

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