Sainville (Francia), 30/08/2025, Sr. Lisa Kadampattuparambil.- El 22 de agosto de 2025 fue un camino de entusiasmo y esperanza, donde las hijas de Marie Poussepin, llegadas de distintas partes del mundo, convergieron en la cuna de la fundación para beber el agua del pozo de Sainville. Fuimos cálidamente acogidas por nuestra Superiora General, Hna. Mariamma Paul, Hna. Maria Escayola, Hna. Marta Mendieta, Hna. Anula Suguna y la comunidad de Sainville.
La oración de apertura, preparada por la Hna. Anula Irvin Suguna, fue una alegre invitación a sacar y beber del pozo de Sainville, donde su espíritu y carisma bullen con dinamismo. Éramos como vasijas vacías esperando ser llenadas y saciar nuestra sed de conocer y vivir el carisma. El programa de integración, conducido por la Hna. Marta Mendieta, fue creativo y dejó claros los objetivos y expectativas de la peregrinación.
Cada paso que damos en esta casa, tierra sagrada, nos enseña algo nuevo.
La capilla de María Poussepin, que derramó sus gemidos, nos enseña a vivir en diálogo en el Espíritu.
La escalera que ella subió y bajó nos enseña su preocupación por sus hermanas y por los de fuera.
El pozo que ella construyó nos enseña a estar siempre atentas a la sed de Dios de los demás y a saciarla.
El huerto que cultivó nos habla de su amor por el trabajo.
El paseo que dimos por el pueblo de Sainville nos susurra que estamos llamadas a ser amigas de quienes tienen necesidad.
La parroquia que visitamos nos conmovió profundamente al ver el lugar donde ella se sentaba y lloraba por los pecadores.
El camino que nuestras hermanas recorrieron durante décadas para trabajar por la salvación del pueblo de Dios, no en la comodidad, sino en la entrega, el sacrificio y el amor perseverante, es para nosotras una inspiración.
Hoy cosechamos en la tierra reseca que ellas regaron. Somos hermanas inmensamente privilegiadas de poder bajar nuestros cántaros vacíos a lo profundo del silencio de nuestros corazones, a través de la oración, la reflexión y las sesiones inspiradoras, y así saciar nuestra sed de descubrir el sueño original que ella tuvo para sus hijas.
Oh Señor, con gozo sacamos agua,
del pozo de tu salvación.
Cada gota es misericordia, cada sueño una promesa;
tu agua es espíritu y da la vida eterna.
Merci! Gracias! Thank you!