Uagadugú (Burkina Faso), 23/02/2025, Hna. Nicole KABORE.- Eran numerosos y llevaban elegantemente el color del orden como nosotros, en este día, el 22 de febrero de 2025. Estos hombres y mujeres, después de haber descubierto y quedado impresionados por la belleza del arisma, decidieron seguir las huellas de la humilde y piadosa Sierva de Sainville. Es Dios quien llama, es Él quien los ha dirigido hacia nuestra espiritualidad y caminamos juntos en la búsqueda de la santidad. Con su adhesión, perpetúan la acción emprendida por la Beata desde los primeros atisbos del nacimiento de su familia religiosa. De hecho, como nos cuenta la historia, Marie Poussepin envió a una laica con una hermana a la misión en Janville. ¡Qué audacia, qué confianza!
La adhesión de los laicos al Carisma hoy en suelo africano confirma una vez más la irrevocabilidad de la intuición de Madre Poussepin y su universalidad que trasciende los límites del espacio. La celebración fue presidida por el Padre Jonas (redentorista) y tuvo lugar en nuestra capilla de Dassasgho. Frente a Sor Evelyne OUEDRAOGO, priora viceprovincial, y en presencia de su consejo y de varias hermanas, los que hace dos años asumieron sus compromisos, renovaron con orgullo y devoción, mientras que cinco nuevas hicieron sus primeras promesas, todas expresando su deseo de seguir caminando junto a las hermanas. Los renovadores fueron veintitrés en total. Esta ceremonia fue precedida por una preparación a distancia e inmediata, es decir, una formación sobre la espiritualidad y el carisma, sin olvidar las reflexiones sobre el tema de la vulnerabilidad que les eran aplicables. Se llevaron a cabo lecturas bíblicas, meditación del Santo Rosario de manera rotativa por misterio cada semana, así como retiros durante los cuales experimentaron momentos de intimidad con el Señor en adoración eucarística. La animación litúrgica y la organización material nos han valido una hermosa y orante celebración eucarística, seguida de un compartir fraterno. Una hermosa procesión, a buen ritmo, con pasos de baile cuidadosamente orquestados con oblatos, frutas y un ramo de flores testimoniaron la alegría del compromiso como transmisores de espiritualidad.
Durante dicha ceremonia, cada uno de los que renovaron recibió un rosario de manos de la priora. Cada uno de los recién llegados recibió una copia de su Reglamento, una medalla de Marie Poussepin y el rosario. Demos gracias a Dios que cuida la obra de su Sierva. Recemos por nuestros laicos y acompañémoslos para que, como testigos y portadores del carisma, sean seguidores de la caridad dominicana dondequiera que estén. Que también ellos, en sus respectivos ambientes y lugares de trabajos lleven el conocimiento de Jesucristo y de sus misterios.